EUROPA, SIN MEMORIA

Un nuevo siglo se despereza en nuestro continente con el reflejo metálico de las vallas y la pestilencia del racismo. Sumidos en nuestros propios asuntos, hemos pasado por alto que en este mundo global cualquier aleteo de mariposa se convierte en huracán. Así, desde hace dos años, una creciente masa de gente necesitada ha ido presionando nuestra periferia, arracimándose en campos de refugiados o en cascarones sin timón. ¿Y cuál ha sido nuestra reacción? Lo primero que ideamos fue una misión militar en el mediterráneo para poder combatir el miedo a cañonazos, el nuestro claro está, no el de los inmigrantes. Pero en apenas un año el proyecto EUNAVFOR MED ha demostrado ser insuficiente, ineficaz, dando paso a la simple improvisación.

      El primer reto migratorio de importancia que tuvimos que afrontar tras la Segunda Guerra Mundial, fue el éxodo de refugiados que produjo tras la revolución húngara en 1956. Aquella crisis humanitaria fue resultado de un proceso político fallido, que terminó precipitadamente con la irrupción del Ejército Rojo en las calles de Budapest. Se estima que 180.000 personas huyeron a través de la frontera austriaca, sin tener que sortear alambradas ni tener que esconderse de la policía de fronteras. La mala conciencia occidental favoreció no solamente la acogida de aquellos emigrantes, sino su reasentamiento, gracias a un plan multilateral en el que organismos internacionales, gobiernos y numerosos voluntarios se implicaron de inmediato. Desgraciadamente la Hungría de hoy, como el resto de Europa, ha perdido la memoria. Aquella solidaridad de un mundo traumado por la barbarie de la guerra, se ha convertido en abierta hostilidad. Prueba de ello son los obstáculos y los guardas armados que las autoridades húngaras han desplegado sin ningún complejo, cuya misión ya no es la acogida sino la interceptación.

    No importan ni los años transcurridos ni las lecciones que la Historia nos ha proporcionado, el mundo “rico” del que habla Ángela Merkel nunca parece estar preparado. Desde la guerra de Yugoslavia hasta la contienda civil de Siria, vamos a remolque de unos acontecimientos para los que nadie tiene respuestas, pues nuestra abulia moral nos impide hacer las preguntas correctas.

http://www.noticiasdenavarra.com/2015/08/31/opinion/cartas-al-director/europa-sin-memoria

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