RUSIA RECUPERA LA INICIATIVA

Fue el 21 de julio cuando Vladimir Putin trataba de sacar fuerzas de flaqueza, implorando que no se usase el derribo del MH17 (ocurrido el 17 de julio) con fines políticos. Eran momentos difíciles en los que Moscú sentía que la crisis ucraniana se le escapaba definitivamente de las manos, pues la presión internacional se había multiplicado mientras los rebeldes retrocedían en todos los frentes. Sin embargo, apenas un mes más tarde, los titulares han cambiado de manera sorprendente. Ahora Rusia retoma la iniciativa, pone en marcha sanciones económicas contra la Unión Europea y los Estados Unidos, ofrece un acuerdo de libre comercio a Egipto, y protagoniza nueva ofensiva en Ucrania. ¿Qué justifica este cambio de tendencia?

                Paralelamente a los sucesos que venían desarrollándose en Lugansk y Donetsk, otra frontera estaba a punto de estallar en un grave conflicto: Gaza. El primero julio la opinión pública conoció el hallazgo de los tres cadáveres en Cisjordania, que correspondían a los jóvenes israelíes que habían sido secuestrados el 12 de junio. El ambiente se inflamó rápidamente hasta que el 8 de julio comenzó la campaña de bombardeos sobre Gaza, que Israel bautizó como “Margen Protector”. El conteo de víctimas civiles fue en aumento hasta provocar la llamada de la Unión Europea para que ambos bandos, Hamás e Israel, decretaran un alto el fuego que no llegó a producirse. En pocas semanas las potencias occidentales pasaron de responsabilizar a Rusia por el “error” de los rebeldes, a tener que lidiar con los problemas de uno de sus más importantes aliados. Basta recordar como la ONU pasó de investigar del siniestro aéreo a hablar de posibles crímenes de guerra cometidos por Israel. En otras palabras, la presión internacional había dado un respiro a Putin y éste lo aprovechado, como ya hiciera Nikita Jrushchov en 1956.

                En efecto, Moscú tiene alguna experiencia en utilizar determinados contextos políticos para favorecer sus fines. Tras la muerte de Iosif Stalin se abrió un ciclo de revueltas en algunos países del llamado Telón de Acero, primero en Berlín Este (1953) y más tarde en Postdam, Varsovia y Budapest (1956). De todas ellas fue la revolución húngara la más preocupante, pues bajo el liderazgo de Imre Nagy la nación se encaminaba hacia un sistema cuasi democrático. La atención internacional se centró súbitamente en dicho proceso, condicionando el fracaso de una primera intervención militar soviética. Jrushchov se oponía a las reformas de Nagy, pero era consciente de que el mundo le observaba y decidió esperar. La crisis del Canal de Suez le brindó la oportunidad de retomar la empresa represora, y mientras Reino Unido, Francia e Israel combinaban sus fuerzas para ocupar tierras egipcias, el 4 de noviembre los tanques rusos volvieron a Budapest para terminar de una vez por todas con el gobierno reformista de Hungría. Como ahora, Oriente Próximo había requerido los esfuerzos que tanta falta hacían en Centro Europa, ofreciendo al Kremlin, astuto y atento, una inesperada salida.

                Olvidadas las víctimas del MH17 y con el serio cuestionamiento internacional que está recibiendo Israel, incluyendo los embargos de países amigos como España, Vladimir Putin vuelve a tener las manos libres. Nótese además el discreto papel de las autoridades rusas con respecto a los bombardeos sobre Gaza, queriendo pasar desapercibidas. Su táctica se ha basado en la aceptación de iniciativas como las conversaciones celebradas en El Cairo, o llamados a la paz similares de los de la UE. Del mismo modo tampoco ha querido verter grandes críticas que enturbiaran el delicado ambiente, por prudencia pero también por interés. En la costa palestina hay un importante yacimiento de combustibles fósiles sobre el que la Autoridad Nacional Palestina no tiene verdadero control, pues la limitada extensión de su costa impide pretensiones más ambiciosas. Como única alternativa la ANP inició conversaciones con Rusia en febrero de este año, de cara a la entrada de Gazprom y Technopromexport en la zona, con la esperanza de desequilibrar la balanza a su favor. La reciente formación de un gobierno de unidad entre Hamás y Al-Fatah, reforzó estos compromisos. En el caso ruso hablamos de una prudencia más que calculada, pues no desea exponer sus intereses más de lo que ya están.

                De regreso a Ucrania, los devastadores efectos de la operación “Margen Protector” y de las continuas provocaciones palestinas, han influido decididamente en el conflicto.  La Rusia de dudosas pretensiones y amigos peligrosos, acaba de poner en marcha un convoy humanitario para sus aliados, auxiliado por una columna de blindados ligeros cuya finalidad parece algo confusa. Por eso la pregunta que surge es evidente: ¿Habría actuado Moscú de esta manera si la presión por el derribo del MH17 no se hubiera relajado ni distraído?  Obviamente no. Entre julio y agosto podría haberse alcanzado un acuerdo multilateral que pusiese las bases de la resolución del conflicto, pero la violencia desatada en Gaza interfirió notablemente dicho proceso. Las presiones diplomáticas se alejaron y la partida volvió a comenzar; los casi 300 muertos del vuelo con destino a Kuala Lumpur perecieron en vano.

dn

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s