RUSIA Y UCRANIA

El pasado 11 de febrero participé en una interesante conferencia sobre la actualidad ucraniana, organizada por Espacio REDO y Civican. Estuve acompañado por dos grandes expertos en política internacional: Javier Aisa y Juan Miguel Vicente Errea. A continuación publico mis conclusiones a modo de artículo…

             Las elecciones presidenciales de 2010 dieron una apretada victoria a Víktor Yanukovich (Partido de Las Regiones/pro-ruso) frente a su rival Yulia Timoshenko (Patria/pro-europeo). Un año después, Timoshenko sería juzgada y condenada por la firma de gravosos acuerdos gasísticos con Rusia en 2009. El rechazo a este encarcelamiento propiciará innumerables concentraciones que no han hecho sino reabrir las heridas mal cerradas de la Revolución Naranja de 2004.

            Pero el cambio de liderazgo no ha significado la ruptura de relaciones bilaterales con la Unión Europea, a pesar de que Yanukovich está etiquetado como un político rusófilo. El diálogo siguió su curso y, en octubre de 2013, la UE exigió la libertad de la ex-primera ministra. Yanukovich prestó oídos a tal condición y habló oficialmente de la posible salida de Timoshenko para recibir tratamiento médico. Estos avances culminaron con el ofrecimiento por parte de la UE de un acuerdo económico para Ucrania, que habría de firmarse en Lituania a finales de noviembre. Nadie se imaginaba lo que iba a suceder: el 21 de noviembre Kiev anunció por sorpresa la congelación los trabajos para la firma del tratado de asociación con la Unión Europea.

            A partir de ese momento, una calle ya agitada comienza a desbordarse contra el presidente Yanukovich, que intenta un último acuerdo con la UE, a lo que Bruselas se niega. ¿Qué motivó esta decisión de interrumpir el acercamiento a Europa Occidental? Para unos es el resultado de la presión ejercida por Putin. Otros señalan que el pacto económico propuesto no tenía ningún atractivo. Esta segunda opción es más realista, si bien es imposible ignorar la primera.

Movilizaciones populares

Desde ese momento, comienzan las manifestaciones, los mítines de protesta y las primeras cargas policiales. Un comunicado de prensa de Amnistía Internacional (30 de noviembre 2013) inaugura una triste sucesión de crónicas. Las concentraciones son cada vez más numerosas. El desafío en las calles se multiplica y el gobierno parece acorralado. Surgen las barricadas, son frecuentes los enfrentamientos con las fuerzas anti-disturbios y nada ni nadie es capaz de reconducir la situación. Ante semejante perspectiva, el gobierno ucraniano aprueba el 17 de enero de 2014 un paquete de medidas que no solo recortan el derecho de manifestación, sino que considera a todas las ONG que cuenten con financiación internacional como agente extranjero. Lejos de solucionar el problema, la tensión se inflama todavía más: ocupación de edificios públicos, muerte de manifestantes…

Maniobras políticas

La impotencia de la mano dura da paso a la diplomacia, a los intentos de distensión con los primeros acercamientos entre gobierno y oposición. El 23 de enero da la impresión de llegarse a un acuerdo de mínimos; el 26 la oposición rechaza la posibilidad de entrar en el gobierno; el 28 dimite el primer ministro Mykola Azarov para facilitar posibles acuerdos; y el 2 de febrero se aprueba en el Parlamento una amnistía condicionada, que propone además una tregua de 15 días para tratar de volver a la normalidad. La oposición considera que la oferta es insuficiente mientras que los manifestantes la tildan de maniobra para ganar tiempo. Finalizado el plazo, y pese al desalojo voluntario del ayuntamiento de Kiev el día 16, las posiciones siguen sin moverse. Es en este punto donde Yanukovich recurre nuevamente a la fuerza en la tarde-noche del 18 de febrero, lanzando a los antidisturbios y a las fuerzas especiales contra el EuroMaidan. El trágico resultado de esta decisión, al menos 25 muertos, estanca todavía más las posturas. ¿Se trata de un punto sin retorno?

            La dialéctica política más convencional (Partido de las Regiones y Patria-Bloque Yulia Timoshenko) también ha sufrido un gran desgaste, lo que ha facilitado la entrada en escena de nuevos protagonistas. La gran estrella política del momento es Vitaly Klitchko, un ex-boxeador adinerado con un fuerte toque populista. Líder del partido Udar (centro-derecha), cuarta fuerza en el Parlamento, ha hecho controvertidos llamamientos a los manifestantes para la formación de grupos de autodefensa. Ha logrado seducir a más de un político occidental, aunque en su país algunos desconfían de su calculada indefinición. Nadie sabe con certeza si busca una regeneración real del país o usa las protestas como trampolín electoral.

            El Euromaidan es otra de las novedades. Se trata de un grupo heterogéneo, difícil de clasificar, que busca algo más que un cambio de caras. Sus métodos van desde la desobediencia civil hasta la ocupación por la fuerza de edificios públicos, según qué facción los protagonice. En ocasiones su comportamiento ha sido descontrolado y ha sido necesaria la intermediación de su principal valedor, precisamente Vitaly Klitchko. Su negativa a la negociación con el gobierno le sitúa en una posición de máximos, con la que es muy difícil entenderse.

            Ademas, el descontento popular está dando alas a posiciones radicales, como las de Olev Tyahnybok, médico de profesión y líder del partido de extrema derecha Svoboda (Libertad). Antisemita y neonazi, su popularidad ha experimentado cierto crecimiento, a tal punto que el ex-candidato republicano a la Casa Blanca John McCain se dejó ver en su compañía el pasado diciembre. A pesar de su calculada moderación con la prensa occidental, su agresivo discurso causa un inevitable rechazo. Aún así la, participación de sus partidarios en la primera línea de los disturbios le ha generado algún respeto y quizás hasta prestigio.

            Durante todo este tiempo, las cancillerías han protagonizado sus propios “disturbios” con abundantes cruces de acusaciones. Mientras Vladimir Putin acusaba reiteradamente a la UE y a Estados Unidos de estar detrás de las revueltas, Bruselas deslizaba la posibilidad de imponer futuras sanciones al gobierno ucraniano si no cesaba la represión. Más recientemente, la Eurocámara aprobó una resolución que pedía el fin de la violencia, la celebración de elecciones y la reforma de la Constitución. Pero no todo se juega a la carta de la presión. También ha habido ofertas y contraofertas para ganarse la confianza del actual gabinete. Rusia ofreció un descenso del 30% en el precio del gas y una inversión de 11.000 millones de euros, aunque condicionado al pago de facturas atrasadas del suministro de gas. Mientras que Occidente (UE y EEUU) ha prometido un plan de ayuda económica, siempre y cuando se cumplan las exigencias que haga el Fondo Monetario Internacional. Pero tras la jornada del 18 de febrero las amenazas de sanción se vuelven a ponerse sobre la mesa, y son varios los gobiernos que han empezado a reclamar acciones concretas contra Yanukovich.

            Las Olimpiadas de Invierno en Sochi (7-23 de febrero) también han contribuido a una distensión temporal. Son todo un escaparate para la nueva Rusia y los primeros que organiza el país desde la caída de URSS. Esta combinación de modernidad y autoritarismo sirve como propaganda personal para Vladimir Putin y, por tanto, ninguna sorpresa puede empañar esta cita trascendental. Aún así, la virulencia de los acontecimientos ha vuelto a reabrir el conflicto social antes de la clausura.

DEBATE

Crecimiento económico

Según los datos del Banco Mundial el desarrollo de Ucrania ha sido positivo en los últimos años ha sido positiva. Los indicadores señalan crecimiento. Veamos algunas cifras entre 2004 y 2012:

  • La escolarización ha pasado de un 97% a un 106%
  • La incidencia de la pobreza se ha reducido en un 10%.
  • El Ingreso Nacional Bruto per cápita se ha duplicado y llega a 3.500 dólares.
  • Las emisiones de CO2 se han reducido en casi un punto.
  • El abastecimiento de agua a las zonas rurales es ya del 98%.
  • La esperanza de vida ha subido desde los 68 a los 71 años.

Hasta el comienzo de la crisis en 2008 Ucrania tenía una tasa de crecimiento  del 7,5%, una de las más fuertes de Europa. Las graves turbulencias en la economía mundial se dejaron sentir en su economía, pero a partir 2010 que el país volvió a retomar su senda ascendente. Su tasa de paro es  del 8%, comparable a la de países como Suecia o Bélgica, por debajo de la media de la Unión Europea, el 12%. Quizá por eso el Banco Mundial no ha dejado de prestar atención a su situación y ha diseñado un plan específico que persigue la mejora de la competitividad, la reforma de las finanzas públicas y la administración, así como la mejora de los servicios públicos.

            Al margen de los grandes datos, sus fortalezas concretas suscitan gran interés. Aunque con un pequeño retroceso, Ucrania se mantiene entre los 10 principales productores de acero tras alcanzar los 2,7 millones de toneladas en 2013. Además ,su actividad agrícola no ha dejado de crecer, con un aumento del 40% en sus exportaciones en el último año. Y no hablamos solamente de trigo, cebada o maíz, sino también de carne, pescado y lácteos. Entre sus principales clientes encontramos a Estados Unidos, Unión Europea, Arabia Saudí o Brasil. Desde luego, esta gran actividad interesa a Rusia, al punto de proponer el Comité del Grano del Mar Negro, que agruparía a Ucrania, Kazajstán y la propia Federación Rusa. Su objetivo sería aumentar las exportaciones y convertirse en un bloque hegemónico en el mercado internacional. Por último, el sector de la automoción ha sido muy fuerte entre 2000 y 2008 (con un incremento anual de ventas del 14,97%), aunque la crisis impuso un lógico parón. Sin embargo, desde 2011, el mercado de componentes para dicho sector ha vuelto a subir y Ucrania fabrica y ensambla modelos de diversas marcas. La venta de coches ocupa un lugar destacado entre sus importaciones, incluido su modelo autóctono KpA3.

            Un dato más es imprescindible tener particularmente en cuenta: Rusia es uno de los grandes clientes de la economía nacional ucraniana. Primero, en cuanto a la energía, porque Ucrania depende en gran medida del suministro ruso; tanto en gas, como en petróleo y energía nuclear. Los conflictos en torno al gas han tenido gran repercusión, ya que su abastecimiento también alcanza a la Unión Europea. Los “tira y afloja” en esta materia han sido contantes y han provocado crisis episódicas, como la de 2009, que se saldó con un bloqueo de 13 días y cuya solución llegó tras varias conversaciones mantenidas por la UE con Ucrania y Rusia. Los intentos del gobierno ucraniano por paliar esta situación de debilidad le han llevado a suspender compras e incluso acusar a GazProm de estafa. Se han barajando otras alternativas como el suministro desde Eslovaquia (aunque el gas seguiría siendo ruso), proyecto diseñado por la Unión Europea y las autoridades ucranianas que ya contaría con un memorando de colaboración. Aún así la viabilidad a corto-medio plazo parece dudosa y precisará de un mayor grado de maduración. Sea como fuere, su posición estratégica en la circulación de gas y petróleo entre Oriente y Occidente, acentúa todavía más su atractivo.

            Como era de esperar, las tensiones con Rusia están repercutiendo negativamente en la economía. Un ejemplo es la reciente rebaja que la agencia Fitch ha hecho en su rating perdiendo dos escalones hasta llegar al nivel CCC. La moneda nacional (grivna) se ha depreciado un 10% y las dificultades de su banco central para respaldarla está provocando que los capitales del país busquen otras divisas. Paralelamente, el aumento de la deuda del gas se cierne sobre la economía como una espada de Damocles: según el contrato vigente con GazProm la gasísitica podría pedir el pago adelantado lo que provocaría la bancarrota del país. No obstante, nada parece indicar que tal presión se vaya hacer efectiva; antes bien, el acuerdo propuesto por Vladimir Putin a Yanukovich tiene como objetivo abaratar el coste de la energía en más de un tercio.

            En este paisaje de interdependencias se produce el choque entre la Unión Europea y la naciente Unión Eurasiática. Esta segunda entidad cuenta ya con la participación de Bielorusia, Rusia y Kazajstán y se basa en un proyecto de unión económica y aduanera aún en marcha. Dentro de este marco se encuentra la Comunidad Económica Eurasiática, formada por los tres países citados, además de Kirguistán y Tayikistán. En los últimos meses Armenia ha dado pasos concluyentes para su integración en este espacio, mientras que Ucrania permanece tan solo como observador.

Los derechos humanos y la corrupción

Uno de los grandes problemas de la región es la falta de transparencia y calidad democrática, algo a lo que Ucrania no es ajena. Ante todo, cabe señalar que la victoria de Viktor Yanukovich en 2010 fue diferente a la de 2004. En aquella ocasión se habló de fraude masivo contra el candidato pro-europeo Viktor Yuchenko, e inició un ciclo de movilizaciones que deterioró seriamente la democracia del país y acabó agrietando a la propia oposición. Sin embargo, los últimos comicios presidenciales dejan pocas dudas, ya que todas las encuestas previas y a pie de urna daban como ganador a Yanukovich. No puede decirse lo mismo de las elecciones parlamentarias de 2012, en las que el Partido de las Regiones se alzó con la victoria con su máxima rival en la cárcel.

            En cualquier caso, si nos ceñimos a los informes anuales de Amnistía Internacional, encontraremos una serie de preocupantes déficits, que se han agravado desde la llegada de Yanukovich al poder. He aquí una relación de las denuncias más importantes:

  • Violación de las normas internacionales de protección a los refugiados al expulsar a solicitantes de asilo y refugiados registrados a sus países de origen sin derecho a recurso.
  • Ataques racistas contra minorías étnicas y religiosas, cometidos también por agentes de la ley. Se incluye la denegación de auxilio así como tratos vejatorios.
  • Tortura y malos tratos bajo custodia policial, que en ocasiones acaban con la muerte del detenido.
  • En los centros de detención preventiva las condiciones de reclusión son deficientes y el nivel de hacinamiento elevado, lo que aumentaba el riesgo de infecciones.
  • Falta de mecanismos de prevención ante la elevada tasa de violencia contra las mujeres.
  • Impunidad en casos de delitos graves acompañado de investigaciones insuficientes o nulas. Por otro lado los continuos cambios legales están menoscabando la independencia de los jueces.
  • Presos de conciencia y limitaciones a la libertad de reunión.
  • Trabas judiciales y agresiones físicas contra defensores de los derechos humanos y ONGs.

            Uno de los casos más conocidos ha sido el de Dimitri Bulátov. Líder del AutoMaidan (grupo moderado perteneciente al EuroMaidan). fue secuestrado, torturado y más tarde liberado. Su rostro reflejaba las horribles secuelas de su cautiverio.

            A pesar de las leyes anunciadas contra la corrupción, el gobierno ucraniano no ha conseguido resultados significativos. La ONG Transparencia Internacional ha valorado muy negativamente el índice corrupción en Ucrania: el puesto 144 de un total de 177 países. Proyectos como la Comisión Nacional de la Lucha contra la Corrupción, dependientes del presidente de Ucrania, o el Programa Nacional de Lucha contra la Corrupción, han sido un evidente fracaso, debido a la mera virtualidad de sus actividades. Esta tendencia se ha agudizado desde 2011 y ha repercutido negativamente en la capacidad de hacer negocios, ya que la administración y las oligarquías empresariales dificultan la libertad de comercio. La sección ucraniana de Transparencia Internacional ha afirmado que el rechazo al acuerdo de la Unión Europea estaría motivado por el miedo de estos grupos a perder el control de la economía que ejercen mediante la corrupción. Entre las medidas propuestas destacan:

  • Garantizar el cumplimiento de las leyes vigentes y la inmutabilidad de las reglas de negocio para todos los participantes en el mercado.
  • Recuperar la publicación de los resultados de la contratación de las empresas públicas.
  • Crear una lista negra de corruptos que sea pública.
  • Prohibir las licitaciones a familiares de empleados públicos.
  • Garantizar el castigo por delitos relacionados con la corrupción.
  • Evitar  la fusión de los intereses políticos y empresariales. Los organismos públicos no pueden funcionar como sucursales de grupos oligárquicos.

 Incertidumbres y desafíos

            La letra pequeña de este controvertido proceso a orillas del Mar Negro, constituye todo un segundo frente para la política exterior europea. El enemigo más temible es sin lugar a dudas el error de apreciación.

            Así se desprende del brillante informe elaborado por Javier Morales Hernández, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea, para la Fundación Alternativas. Morales señala una serie de claves que muchos hemos pasado por alto. Nos enfrentamos a una sociedad divida en bloques identitarios, cuyo origen es anterior a la presente crisis, y que desde fuera hemos etiquetado con una imprudente facilidad. Por otro lado no acabamos de entender que el gobierno ucraniano actúa fundamentalmente por iniciativa propia y no se trata de ningún régimen títere a las órdenes de unos u otros; antes bien, ha intentado un equilibrio entre ambas posiciones, sabedor de la complejidad interna del propio país. Como solución propone un giro en el liderazgo de la Unión Europea en la región, basado en la interlocución para un acuerdo entre gobierno y oposición, una opción más constructiva que la actual beligerancia diplomática.

            Los acontecimientos de Ucrania responden a un problema estratificado. No existe un único frente de tensión, ni tampoco una interlocución directa entre los diversos protagonistas. Estamos frente a una crisis de la política tradicional, con una fuerte demanda social que pide reformas integrales, y frente a un conflicto de identidades.

            En consecuencia, para encontrar una salida factible y pacífica han de buscarse mecanismos de diálogo que permitan superar el enfrentamiento entre ucranianos. Un nuevo marco de convivencia, pero también de participación y transparencia, ayudarán a alcanzar acuerdos multilaterales. El problema exige igualmente emprender una batalla diplomática: dado que ningún bloque (UE-EEUU o Rusia) ha logrado imponer su criterio en estos tres meses, la estrategia de la presión debe sustituirse por la mediación; es decir, la búsqueda de un acuerdo en un marco duradero de coexistencia entre la Unión Europea y la Unión Eurasiática.

Para saber más

La Revolución Naranja 2004 (Pilar Bonet – El País)

http://elpais.com/diario/2004/12/02/internacional/1101942005_850215.html

Elecciones presidenciales 2010 (Real Instituto Elcano)

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/europa/ari39-2010

Crónicas de 2013 y 2014 (Pilar Bonet – El País)

http://elpais.com/autor/pilar_bonet/a/

Crónicas de 2013 y 2014 (Europa Press)

http://www.europapress.es/buscador.aspx?buscar=Ucrania

Crónicas de 2013 y 2014 (RIA Novosti)

http://sp.ria.ru/search/?query=ucrania&x=0&y=0

Crónicas de 2013 y 2014 (La Voz de Rusia)

http://spanish.ruvr.ru/search/?text=ucrania

Información sobre la Unión Eurasiática (RIA Novosti)

http://sp.ria.ru/trend/union_aduanera/

Posición de la Unión Europea en Ucrania (Fundación Alternativas – Javier Morales)

http://www.falternativas.org/opex/documentos/notas-prospectivas/ucrania-enfrentamientos-y-la-posicion-de-la-ue

Situación económica de Ucrania (Banco Mundial)

http://datos.bancomundial.org/pais/ucrania#cp_gep

Derechos Humanos en Ucrania (Amnistía Internacional)

http://www.amnesty.org/es/region/ucrania

Libertad de información en Ucrania (Reporteros sin Fronteras – Informe 2014)

http://www.rsf-es.org/

Corrupción en Ucrania (Transparencia Internacional)

http://ti-ukraine.org/en

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